La pregunta que el propio salmo hace primero:

De dónde viene mi socorro

La respuesta, sin rodeo

Del Señor, y el salmo lo dice después de descartar todo lo demás: los montes, las potencias, los instrumentos. La primera línea es una duda dicha en voz alta; la segunda es la dirección exacta de la ayuda. No es un socorro gestionado a distancia, sino emitido desde la presencia misma de Dios, y entregado casi siempre por los canales de todos los días.

Con la redacción que llegaste buscando

Si esta pregunta te trajo aquí, probablemente la traes en la redacción clásica. Empecemos por ella:

Salmo 121:1-2 · Biblia Reina Valera 1960

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

La palabra que Henry no suelta

Matthew Henry se detiene en el término mismo del versículo 2: es, dice, de delante del Señor, o de la vista y la presencia del Señor. La diferencia importa. Un socorro de delante de alguien sale de donde ese alguien está; no es un giro bancario ni una orden dictada lejos del problema.

Y cuando uno espera saber por dónde llegará, Henry responde con una lista sorprendentemente doméstica: de allí viene nuestro auxilio, de la palabra y la oración, del secreto de su tabernáculo. Quien aguarda un rescate espectacular puede pasar de largo justo por los dos canales por los que el socorro ya venía en camino.

Para pesar cada palabra del versículo, aquí está también en una traducción de equivalencia formal, que sigue el original de cerca:

Salmo 121:2 · Nueva Biblia de las Américas

Mi ayuda viene del S eñor, Que hizo los cielos y la tierra.

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